La Isla de las Palomas, o de Tarifa, que es la última estribación rocosa del continente europeo, antes de sumergirse en aguas del Estrecho. Su punto más meridional lo ocupa en la actualidad un faro, construido aprovechando una torre almenara del siglo XVI.

Por su ubicación, justo en el punto donde los mares se ensanchan, debió resultar un lugar mágico para los navegantes que se aventuraban en sus aguas, y por ello se ha planteado que pudo albergar un templo fenicio. Nada queda de él, pero sí una serie de hipogeos o tumbas excavadas en la roca, con entrada por medio de un pozo, situadas en el sector más próximo al puerto. Cerca se encuentra un espigón ciclópeo, que también ha sido considerado fenicio sin razón alguna.

La isla, de una extensión mayor a la de todo el casco histórico, está formada por dos tipo de roca: la capa inferior es de areniscas silíceas, que dispuestas en crestas rocosas que forman la mayor parte del relieve de la zona, y a ella se superpone otro tipo de roca conocido popularmente como ostionera, formado más recientemente por antiguas playas y fondos marinos fosilizados, que alberga gran número de conchas de moluscos. Esta piedra, blanda y fácil de trabajar, ha sido tradicionalmente empleada en la construcción (por ejemplo, del castillo de Guzmán del Bueno) y su extracción ha modificado notablemente la morfología de la isla, siendo todavía visibles algunos cortes de cantera junto al mar, por donde se transportaba, o en la misma entrada de la isla, cuyo murallón defensivo es en buena parte la misma roca cortada.

La isla no alberga ninguna fortificación hasta la citada torre de 1588, pero no será hasta el siglo XIX, tras la invasión francesa, cuando se construyan en su perímetro una dársena fortificada y una completa serie de baterías, y en el interior cuarteles y un impresionante polvorín subterráneo, excavado en la roca. Hasta 1808 no se construye el espigón que a modo de itsmo une la isla con Tarifa, hasta entonces separadas por un brazo de mar y crestas rocosas de unos 500 m desde Santa Catalina, y 800 m del castillo. Desde el momento de su construcción, marca la línea divisoria entre dos mares.

En la parte del Mediterráneo la arena que antes se situaba en La Caleta se deposita ahora en la cala junto a la isla, creando la popularmente conocida como “playa chica”, a donde los tarifeños gusta acudir, a resguardo de los vientos, y también se realizan los “bautismos” de buceo o primera inmersión. Al otro lado del itsmo, ya en el Atlántico, comienzan los 10 km de playa de Los Lances y Valdevaqueros, de fina arena. En sus fondos, de aguas claras y gran riqueza biológica, abundan especies animales y vegetales representativas tanto del mar Mediterráneo como del océano Atlántico.

Actualmente se realizan visitas guiadas por Mundo Posibilidades y la Delegación Turismo Tarifa que requiere de una inscripción previa de una semana de antelación. Más info: www.mundoposibilidades.com / [email protected]; Tfno: 652 046 257 [email protected]; ; Tfno: TURISMO TARIFA 956 680 993

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Restaurante a pie de playa donde encontrarás dos ambientes, almuerzos y cenas en armonia con la zona lounge donde podrás disfrutar del relax.