Aprendía a Navegar!

Aprendía a Navegar!

El verano ha llegado suavemente. Y con él, nuestra mente empieza a pensar en playas, piscinas, días largos, descanso, comidas, charlas hasta el atardecer, compartir con familia y amigos; es el momento de la recompensa, es el momento del tiempo libre de disfrutar de tu gente y de las deseadas vacaciones.

Recuerdo que, cuando era niño, mis veranos eran……..eternos. No sé si porque duraban varios meses o por el hecho de que nunca pensaba en el final. Probablemente por ambas razones. El hecho es que mis veranos, como los de la mayoría de los niños, estaban dedicados a algo clave: jugar, jugar, jugar y jugar.

Me encanta el verano, me encanta ir a la playa y como he decidido seguir disfrutando, haciendo cosas, jugando, he decidido aprender kitesurf, un deporte maravilloso y fácil de aprender que podemos practicar en todas nuestras costas.

Para aprender me dirigí a Tarifa y descubrí Tarifa Air Force (www.tarifairforce.com), una escuela de kitesurf diseñada pensando en ti. Hablé con Patricia, la jefa. No puedo ocultar que sentía algo de miedo, ¿será peligroso?. Yo soy muy torpe y deseaba disfrutar aprendiendo. Hablar con ella me sirvió para darme cuenta de que es muy fácil comenzar a surcar el mar a bordo de tu tabla y con una cometa multicolor gobernando el cielo.

Me explicó que lo más importante era estar tranquilo, relajado pero concentrado.

Que no era un deporte de fuerza sino de habilidad, por lo que se trataba simplemente de seguir las instrucciones del monitor. Así fue, tuvimos una primera sesión en la arena; sin tocar el agua. Allí Juan, el instructor, me enseñó a controlar el kite en el aire, a ser yo el que gobernase la posición y la fuerza del kite, a levantarlo cuando se caía. No sólo me enseñó a controlarlo sin esfuerzo, sino que pude comprender cómo aún hay personas empáticas que aman enseñar. Juan es un Valenciano que hace años decidió cambiar de vida, instalarse en Tarifa, ser instructor de kitesurf y cumplir un sueño: trabajar y vivir en armonía con la naturaleza.

En la segunda sesión me embutieron en un neopreno y me lanzaron al agua con mi kite. Nuevo reto, ser capaz de subirme a la tabla y navegar. Con el control del kite, esto, de nuevo, consistía en aprender la técnica y comenzar a practicar. Si pretendía cambiar el “chip” os aseguro que lo logré. En las horas que pasé aprendiendo, además de divertirme, las preocupaciones de la vida diaria se esfumaron. Logré concentrarme en el mar y en superarme a mi mismo hasta que, después de muchos intentos logré comenzar a navegar. ¿Podéis imaginaros lo que se siente al triunfar después del esfuerzo, la dedicación, el aprendizaje?. ¡Estaba navegando!!!!, era yo el que estaba sobre la tabla tal y como deseaba cuando veía a otros haciéndolo con tanta naturalidad. Prueba superada!!!!!. Ya tengo un nuevo juguete. Un juguete que me permite ir al mar y no sólo tenderme al sol, o estar con mis amigos y familia, sino hacer deporte y disfrutar de la naturaleza. Gracias Patricia, gracias Juan, gracias Tarifa Air Force!.